
Mi primera experiencia con MTV data de 1982. Sí, 1982. Mi hermano mayor, trabajaba en una empresa distribuidora de videos, y grabaron un cassette de Betamax con la parabólica que la compañía tenía en el centro Comercial Concresa en Caracas: Una hora de la programación de ese raro canal de música.
The Buggles, Michael Jackson, Ted Nugent y un largo etcétera formaron parte de mis juegos de infancia, cada vez que un nuevo cassette llegaba a la casa, parte del soundtrack de esos años, mucho más cuando La Música que Sacudió al Mundo, programa clave de los videos musicales en el país, salió del aire recién estrenado presidente Jaime Lusinchi, porque según él mismo dijo “esa era música de gente drogómana”.
MTV luego vendría gracias a las antenas parabólicas pero más por medio de MTV International que pasaban en RCTV, una hora semanal de los mejores videos, ya en los noventas, con Daisy Fuentes fungiendo no sólo de VJ, sino como fantasía onanística de muchos adolescentes.
Era obligado prender la tele y sintonizar MTV, aunque fuera de fondo, como un hilo musical que llevaba el ritmo de nuestras vidas. No había otro canal como ése. Creo que hablo por muchos, cuando digo que mi primer beso, mis primeras metederas de mano, las hice mientras “veíamos” MTV.
Fue tanto el poder que tuvo, que hasta un equipo de Fórmula 1 patrocinó: la escudería MTV Simtek Ford, de triste recordación porque uno de sus pilotos, Roland Ratzenberger se mató un día antes que Ayrton Senna.
Ahora, (desde hace mucho, realmente) ese canal dejó de ser lo que era: un referente de lo que pasaba comercialmente y no (Headbangers Ball, por ejemplo) en el mundo de la música; ahora es un reality tras otro, cada uno de una truculencia infame, dejando el Music Television a un lado.
¿Importa más las desventuras de una chica preñada en su adolescencia que un video? No, pero es algo que por lo menos, este “escribidor”, no le apetece ver, no en ese canal, por lo menos. ¿Vale más una fiesta de 15 años de una “debutante” con dinero que conocer un nueva banda? No. Por supuesto que no.
Hoy decidí borrarte de mi televisor, MTV. Pero no podías irte sin unos párrafos. Jugaré con tu epitafio con el título el primer videoclip que pasaste, de The Buggles: Reality kills the Music Television.
Chau.