El Mercedes Benz 300 SLR, de 1955. Uno de los más bellos carros deportivos de la Mercedes. Con este carro ganó la temporada de 1955 del Mundial de Carros Deportivos. Y el motivo por el que esta casa automotriz abandonó el deporte automotor.
En las 24 horas de Le Mans de ese año, el 300 SLR de Pierre Levegh chocó y se salió de la pista, explotando y matando al piloto y a 83 personas del público, e hiriendo a otras 100. Su carrocería revolucionaria de magnesio resultó ser fatal: al aplicarle agua para apagarlo se avivaron más las llamas.
Como muestra de duelo, Mercedes decidió sacar a sus carros de las pistas, por más de 30 años. Volvieron tímidamente en los 80’s, en competencias de rally y deportivos y en los 90’s en la Fórmula Uno.
Hay un comentario malicioso de que cada vez que se accidenta un Mercedes en competición, tiemblan en Stuttgart.
